¿Quiere empezar a preguntarse si alguien ha retrasado el calendario? ¿Si ya se ha inventado la máquina del tiempo y algunos han decidido meterse en ella? Pues en ese caso, eche un vistazo a algunas de las actividades de ciertas (no todas, por fortuna) universidades valencianas.
Empecemos por la Politécnica. La hija del Che, Aleida Guevara, pronuncia una conferencia en el campus de Gandia de la Universidad Politécnica de Valencia. El acto está organizado, bajo el amparo y la autorización de las autoridades académicas, por un Sindicat d'Estudiants dels Països Catalans, uno de esos grupitos que están en contra de la asignatura de Educación para la Ciudadanía porque en algún párrafo de la materia menciona la palabra nación cuando se refiere a España. Quedémonos ahora más cerca. La Universidad de Valencia cedió la semana pasada sus instalaciones a los Maulets, ese grupito de alborotadores que estuvieron manchando las calles valencianas en compañía de la comparsa del señor Climent, para que organizaran unas charlas con jóvenes etarras.
Cambiemos de provincia. La Universidad de Alicante propuso el pasado mes de marzo rendir homenaje con motivo del Día de la Mujer a Ahotsak, la agrupación de mujeres etarras y socialistas que piden respeto a los terroristas condenados por la Justicia.
Cuando el hermano de Mikel Buesa fue asesinado por el nacionalismo terrorista en Vitoria, en la Facultad de Derecho de la Universidad de Valencia apareció una pancarta que daba las gracias a ETA y decía: "Algunos nos alegramos". También en aquel momento apareció un sindicato de estudiantes de "països catalans".
Esa misma facultad, y por desgracia alguna otra, ofreció sus aulas al colaborador de ETA Pepe Rei, que se dedicaba a señalar objetivos para que los terroristas pudieran hacer su trabajo.
Si a este panorama de actividades universitarias unimos que ayuntamientos como el de Burjassot programa en sus actividades digamos "culturales", frecuentadas sobre todo por jóvenes, actuaciones como la del exhibicionista Leo Bassi, obtendremos una fotografía francamente curiosa del panorama cultural y educativo de la Comunidad Valenciana.
Tropezamos aquí con El Gran Argumento: la libertad de expresión. ¿Tiene algo que ver la libertad de expresión con la publicidad de regímenes genocidas como el cubano, o con propuestas totalitarias como las de los etarras o los catalanistas?
Vivimos inmersos en la consideración relativista de que todas las ideas son respetables. Incluso denominamos idea a cosas que en absoluto lo son, porque confundimos permanentemente la reflexión y el análisis con la publicidad y el eslogan.
Relacionar la libertad de expresión con lo que puedan decir representantes de terroristas o defensores del estalinismo, sea este marxista o catalanista, es simplemente una monumental sandez, cuando no una malintencionada maniobra de propaganda. En nombre de ningún derecho ni de ninguna libertad aceptaríamos que una institución pública, con dinero de los ciudadanos, pagara conferencias de defensores del Holocausto. Tampoco consentiríamos que se entregaran nuestros impuestos para financiar actividades destinadas a defender el derecho de los criminales al asesinato.
Sin embargo, consentimos que universidades como la de Valencia, la Politécnica o la de Alicante financien actos de idéntico carácter y significado. Y toleramos alcaldes como José Luis Andrés Chavarrías, de Burjassot, o Manuel Llorca, de Benicàssim.
Claro que también consentimos que el Gobierno socialista pacte con asesinos a nuestras espaldas. Así que seguramente nos merecemos el país que tenemos. Y también sus universidades.
COLUMNISTA
Miguel Vidal Santos
Del diari Valéncia hui
domingo, mayo 13, 2007
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